jueves, 15 de enero de 2009

VIAJE A LA HABANA PARA DOS

Quiero hacer cursilerías para alguien;
pensar simplemente en lo impensable.
Robar una sonrisa con mis mil y un tonterías,
sacar pues mis esperanzas del cajón.

Quiero aprovechar la luz celeste;
convertirme en delincuente,
aunque se me juzgue de inmoral o no decente,
por gritar abiertamente
a ese alguien que no me es indiferente.
Morir pues en el pecado del amor.

Cada día, cada noche, siempre sueño
con las luces encendidas de un sol;
y el secreto interminable del pretexto,
que me obliga a soñar aún despierto,
con un viaje a la Habana para dos.

Hoy lo sé.

No me importa si hace frío,
si vivo o muero,
y el noticiero no lo notó.
No me importa ser invidente,
si me guío por los latidos del corazón,
al pensar que es cuestión de tiempo
el comprar algún boleto en una nube o un avión,
y el soñar aún despierto
con un viaje a la Habana para dos.
Morir pues en el pecado del amor.
Publicado por Osiel Renovato del

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