Tus heridas
me recuerdan mis errores.
Mi soledad
llena de suspiros la recámara
en busca de tu aliento.
Tu deseo de vivir el hoy,
confunde mi mañana.
Mis ojos…
buscan sin fortuna tu mirada.
Mi guerra
es la causante de que no tengas calma.
Tu miedo
se vuelve silencio
cuando mi corazón le habla.
Mi alma
se juega con la fe,
¡todo a las cartas!
Buscando un milagro
aunque no crea en nada.
Mi sol
camina para ver tu luna
y sólo encuentra distancia.
Tu felicidad
se aferra a la esperanza,
todas las mañanas…
mientras
mi terquedad
sigue discutiendo por cosas
que ya son pasadas.
Tu pasión:
es mis ganas
de seguir buscando
una nueva fórmula
que borre tantos momentos
que siguen doliendo
y sólo te recuerdan
que mi guerra
es la causante de que no tengas calma.
martes, 16 de junio de 2009
Cerca...
Las dos con cuarenta
de un día cualquiera
en que espero
el tiempo se detenga
para seguir imaginando tu silueta
como mi sombra, así de cerca…
Volar juntos en un cometa,
detenernos en la luna
para ver las estrellas.
En medio de la nada
-al amparo del calor de esa fogata-
percusiones, un cepillo para el alma,
mi voz buscando tus palabras
y una ilusión…
en cada nota de esa guitarra.
Estés en donde estés,
siéntate aquí a mi lado,
déjame ver en tus ojos
cuanto te amo…
Bebámonos despacio
nuestro aliento,
para agitar los latidos
de un futuro perfecto
que sellado con un beso
se vuelve realidad
y es más cierto.
Cerca de mi…
así te quiero.
Mientras, mis manos
te entregan las caricias
que hoy tengo…
Cerca de ti
así me encuentro
a las dos con cuarenta
de un día cualquiera
en que espero
detenerme en la luna
para ver las estrellas.
de un día cualquiera
en que espero
el tiempo se detenga
para seguir imaginando tu silueta
como mi sombra, así de cerca…
Volar juntos en un cometa,
detenernos en la luna
para ver las estrellas.
En medio de la nada
-al amparo del calor de esa fogata-
percusiones, un cepillo para el alma,
mi voz buscando tus palabras
y una ilusión…
en cada nota de esa guitarra.
Estés en donde estés,
siéntate aquí a mi lado,
déjame ver en tus ojos
cuanto te amo…
Bebámonos despacio
nuestro aliento,
para agitar los latidos
de un futuro perfecto
que sellado con un beso
se vuelve realidad
y es más cierto.
Cerca de mi…
así te quiero.
Mientras, mis manos
te entregan las caricias
que hoy tengo…
Cerca de ti
así me encuentro
a las dos con cuarenta
de un día cualquiera
en que espero
detenerme en la luna
para ver las estrellas.
miércoles, 3 de junio de 2009
Canto a mí mismo... (Fragmento)
Voces desde hace largo tiempo enmudecidas me recorren,
voces de interminables generacionesde cautivos y de esclavos,
voces de enfermos y desahuciados,
de ladrones y de enanos,
voces de ciclos de gestación y de crecimiento,
y de los hilos que conectan las estrellas,
y de los úteros y de la savia paterna,
y de los derechos de los pisoteados,
de los deformes, vulgares, simples,
tontos, desdeñados,
niebla en el aire, escarabajos que
empujan bolitas de estiércol.
Walt Whitman
voces de interminables generacionesde cautivos y de esclavos,
voces de enfermos y desahuciados,
de ladrones y de enanos,
voces de ciclos de gestación y de crecimiento,
y de los hilos que conectan las estrellas,
y de los úteros y de la savia paterna,
y de los derechos de los pisoteados,
de los deformes, vulgares, simples,
tontos, desdeñados,
niebla en el aire, escarabajos que
empujan bolitas de estiércol.
Walt Whitman
SIN AVISAR…
El sonido del teléfono
llegó sin avisar
y fue hasta entonces
que supe la verdad…

Al leer tu nombre
me di cuenta
que valía la pena
caminar entre hojas secas
y dejar atrás:
inviernos fríos
aferrados al tiempo
donde ya no hay más
que lágrimas tontas
que saben a sal.
Una emoción
y el temblor de las piernas,
la sonrisa que no viste
pero te espera.
Todo lo que pienso
es una maleta
-que llena de magia-
busca la manera
de invitarte a ver las nubes
una mañana
en el parque a donde llegan
todos mis deseos
de que tú me quieras.
Sin avisar:
así es como llegas.
llegó sin avisar
y fue hasta entonces
que supe la verdad…
Al leer tu nombre
me di cuenta
que valía la pena
caminar entre hojas secas
y dejar atrás:
inviernos fríos
aferrados al tiempo
donde ya no hay más
que lágrimas tontas
que saben a sal.
Una emoción
y el temblor de las piernas,
la sonrisa que no viste
pero te espera.
Todo lo que pienso
es una maleta
-que llena de magia-
busca la manera
de invitarte a ver las nubes
una mañana
en el parque a donde llegan
todos mis deseos
de que tú me quieras.
Sin avisar:
así es como llegas.
DÈJÁ VU
Tus labios,
esos que saben a manzana…
Las sábanas blancas
-que lo saben todo
y todo se callan-.
La luna que espera cada noche
para ver tu cara en la ventana.
Tu cabello suelto
anuncia el camino
de tu aroma,
de tu aliento
ese que sin más nada
guarda el secreto
de un mundo perfecto,
donde estando juntos
no nos falta nada.
Dèjá vu
Por que estoy seguro
que hasta mi silencio
te ha contado ahora
todo lo que siento:
Tu sonrisa, mis miedos, tu cuerpo,
y es que sólo quiero
darte lo que tengo.
Tus labios,
esos que saben a manzana,
besan despacio
-llenos de calma-.
El día o la noche
no me dicen nada
pero están seguros
que ésto no es un sueño
porque son tus labios
los que saben a manzana.
esos que saben a manzana…
Las sábanas blancas
-que lo saben todo
y todo se callan-.
La luna que espera cada noche
para ver tu cara en la ventana.
Tu cabello suelto
anuncia el camino
de tu aroma,
de tu aliento
ese que sin más nada
guarda el secreto
de un mundo perfecto,
donde estando juntos
no nos falta nada.
Dèjá vu
Por que estoy seguro
que hasta mi silencio
te ha contado ahora
todo lo que siento:
Tu sonrisa, mis miedos, tu cuerpo,
y es que sólo quiero
darte lo que tengo.
Tus labios,
esos que saben a manzana,
besan despacio
-llenos de calma-.
El día o la noche
no me dicen nada
pero están seguros
que ésto no es un sueño
porque son tus labios
los que saben a manzana.
¿Cuánto?
¡Cuánta soledad
para subastar lágrimas!
¿Cuánto debe doler
para que no queden ganas
de intentarlo de nuevo
y sentirse cansada
de que pasen los días
pero no pase nada?
De buscar el olvido…
¿Dónde estaba la calma?
Y entre tantos despojos:
una foto arrugada,
la envoltura de un dulce
o una rosa marchita
de cuando creíste
lo que te amaba.
Porque, ¿te has dado cuenta
que todas las mañanas
te abruman los recuerdos
y te pesan las sábanas?
Porque esperas que vuelva
o que suene el teléfono
y sea él quien te llama.
El tiempo es lo de menos,
llorar no cuesta nada,
lo que cuesta es el miedo
de seguir con la mirada
una nueva ilusión,
para que el corazón
te deje beber agua.
¿Cuánto debe doler
para que no queden ganas
de sonreír de nuevo,
de sentir otros labios
y saberte amada?
para subastar lágrimas!
¿Cuánto debe doler
para que no queden ganas
de intentarlo de nuevo
y sentirse cansada
de que pasen los días
pero no pase nada?
De buscar el olvido…
¿Dónde estaba la calma?
Y entre tantos despojos:
una foto arrugada,
la envoltura de un dulce
o una rosa marchita
de cuando creíste
lo que te amaba.
Porque, ¿te has dado cuenta
que todas las mañanas
te abruman los recuerdos
y te pesan las sábanas?
Porque esperas que vuelva
o que suene el teléfono
y sea él quien te llama.
El tiempo es lo de menos,
llorar no cuesta nada,
lo que cuesta es el miedo
de seguir con la mirada
una nueva ilusión,
para que el corazón
te deje beber agua.
¿Cuánto debe doler
para que no queden ganas
de sonreír de nuevo,
de sentir otros labios
y saberte amada?
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