Tus heridas
me recuerdan mis errores.
Mi soledad
llena de suspiros la recámara
en busca de tu aliento.
Tu deseo de vivir el hoy,
confunde mi mañana.
Mis ojos…
buscan sin fortuna tu mirada.
Mi guerra
es la causante de que no tengas calma.
Tu miedo
se vuelve silencio
cuando mi corazón le habla.
Mi alma
se juega con la fe,
¡todo a las cartas!
Buscando un milagro
aunque no crea en nada.
Mi sol
camina para ver tu luna
y sólo encuentra distancia.
Tu felicidad
se aferra a la esperanza,
todas las mañanas…
mientras
mi terquedad
sigue discutiendo por cosas
que ya son pasadas.
Tu pasión:
es mis ganas
de seguir buscando
una nueva fórmula
que borre tantos momentos
que siguen doliendo
y sólo te recuerdan
que mi guerra
es la causante de que no tengas calma.
martes, 16 de junio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario