Apenas buenos días
y tú seria, sin palabras.
Evitando mi mirada
que te busca:
con la ceja levantada
con el rímel de la duda,
que hacen ver tus ojos grandes
como una seria amenaza
para el beso que me guía
todas las mañanas.
Apenas toco el almuerzo
¿Será porque has decidido
que esta vez no me acompañas?
El plato ya está servido…
y el café ya casi frío
busca en un sorbo fingido
evitar hasta el vacio
y llama de emergencia
a las mariposas en la panza.
Me levanto de la silla
al verme tan solo
y envuelto en el silencio.
Pienso en miles de pretextos
para olvidar al reloj
y encontrar la razón
de que habiendo tanto amor
se diluya por el miedo;
de saber que es lo que pasa…
Sin previo aviso
dos, tres, pasos adelante
el perfume que me encanta
mientras veo salir del cuarto
al vestido preferido de mis ojos,
y los tuyos sin más nada
se inundan de amor
al saber que nuestros labios
decidieron que sólo por hoy:
¡Es mejor llenar de amor
las paredes de la casa!
jueves, 2 de julio de 2009
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