Estoy frente a un retrato
hablando solo, y sin saber por qué.
Esperando un milagro de la nada;
Pienso, grito, hablo… no lo sé.
Esclavo del sonido del teléfono
y la nube obscura del recuerdo,
que me oculta a diario realidades
y me pierde inconsciente entre mis sueños.
Estoy queriendo tanto,
que si hubiera otro poco
de silencio en mi cuarto,
comenzaría a llorar
de forma desquiciada, por la noche,
por tantas cosas que no están.
Estoy buscando soluciones
entre principios, dónde sólo hay un final.
Estoy queriendo tanto a cada instante,
como si ese momento
fuera el final de mi vida y no pudiera decir más.
Voy creyendo en el amor,
y a la vez comienzo a dudar,
cuando me inundo de tristeza
y dudo incluso si es lo que quiero;
es lo que siento una vez más.
Pues lo único que me queda claro
es que ya no puedo evitar
el estar frente a un retrato,
hablando solo y es tan sólo murmurar;
esperando un milagro de la nada
esclavo del sonido de un teléfono
sabiendo que nada debo esperar…
martes, 10 de febrero de 2009
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