Sí, sé que ya no soy
el impulsivo que era antes;
me creció la panza, el ombligo
y los cachetes deslucen cada vez.
No soy lo de ayer, no soy el mismo.
Tal vez nunca perdí tu dirección,
y caminé a tientas desde aquel momento
en que vi la luz de tus ojos,
y me fui dejando llevar, como lo hace el viento.
Finalmente estoy aquí,
y quizá mis palabras te molestan
tanto como mis atrevimientos.
O es que comienzas a ver los defectos
de alguien que no puede ser perfecto,
que poco a poco escribe menos versos,
y no argumenta falta de amor,
cansancio o falta de tiempo.
Sí, sé que ya no soy
el impulsivo que era antes,
que mi ceguera confirma
incremento en el aumento de mis lentes.
Que mi sarcasmo mata tus ilusiones
y los años han ido mermando mi mente.
Sí, sé que ya no soy
el impulsivo que era antes.
Me creció la panza, el ombligo…
pero te quiero y este motivo
continúa en un constante
proceso de crecimiento evolutivo,
por decir de otra manera lo que vivo.
Este amor que siento
no es mío, es tuyo porque yo lo digo.
lunes, 23 de febrero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario