Es que apenas despierto
y comienzo a soñar,
con la luz de tus ojos…
Me bebo un suspiro
y el silencio se aferra a recordar
que no son de nadie
los besos que aun no das.
Tus labios,
-pretexto perfecto para esta espera-
llenan de calma
a mi mente inquieta…
Dos latidos después
mis piernas tiemblan
es que estas tan lejos…
y tan cerca.
Por alguna razón
doblo la esperanza
y la guardo en mi bolsillo.
No quiero que esto sea una coincidencia
sino una razón que me regala el destino.
Días, horas, minutos o segundos
para estar contigo.
A partir de hoy eres el motivo
de que la soledad haya partido
porque comencé a soñar
y hasta me bebí un suspiro,
cuando el silencio me quiso aconsejar
que los besos que aun no das
pueden ser míos.
jueves, 22 de octubre de 2009
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1 comentario:
o maestro...
sigue así we tu eres el mejor
atte: amayaas
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